Salud

Aprender a autocontrolarse en público

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El autocontrol es esa capacidad consciente de regular nuestros impulsos de manera voluntaria, a fin de alcanzar un mayor equilibrio personal en las relaciones, pero ¿Qué aprender de esto? Que una acción, por ejemplo, un insulto, trae una interpretación que arrastra una emoción (ira, tristeza o miedo) y desencadena una reacción.

Ahora bien, cómo saber si tenemos esa capacidad. Los momentos difíciles o de crisis son los detonantes de las emociones y, desde ahí se desprenden varias emociones, entre ellas: la ira (el real enojo) o la tristeza (un derrumbe de lo emocional) y es aquí, donde entra el nivel del autocontrol que se pone a prueba en circunstancias de estrés.

Las emociones son impulsos o una especie de arma detonante. Todo se trata de la interpretación, porque nadie te hace feliz ni triste, sino que estimula situaciones que están en tu memoria. Para saber cómo reaccionas ante situaciones de crisis, debes identificar cuál es tu emoción, a lo que ayuda mucho la retroalimentación (lo que te dicen los demás sobre tu accionar a raíz de tus impulsos).

Ahora bien, muchos se preguntarán ¿Qué hacer para tener autocontrol?

  • No hacer catarsis en público (no gritar ni echar boches delante de la gente)
  • Siendo honesto con los sentimientos y emociones, evitará que te salgas de control. Si no se acumulan cosas se evitará la explosión en público.
  • Aprender a ver el patrón o sea, entender qué es lo que te duele de las situaciones, qué te duele que te hagan, etc.
  • Sé responsable de tus emociones y de los demás, porque cuando cuidas tus emociones puedes cuidar las de los demás.
  • Manejar el estrés, empezar a tomar pausas y a manejar cosas que sí te gustan.
  • Cuidar tu autoestima, tus emociones y la relación que tienes contigo mismo.

Cuando te sientes amenazado reaccionas. Si alguien te amenaza con el trabajo, hiriendo tu autoestima, amor propio o cualquier situación de carencia o vacío emocional, provocará en ti una reacción, pero lo importante es identificar cómo reaccionaras para que puedas manejarlo adecuadamente.

Los impulsivos deben aprender a guardar silencio y a no querer asumir todas las batallas, en tanto que los pasivos, deben aprender a hablar, porque vienen a darse cuenta tres días después que le hicieron daño.

Finalmente, Santella invita a que empieces a ver cómo te sientes contigo y cómo te estás relacionando con los demás.

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