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Corazón sano en 5 pasos

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Punto de inicio: calcula tu riesgo

En el siglo pasado, los investigadores intentaron predecir las enfermedades cardiacasmanipulando cifras clave. El criterio clínico de Framingham (CCF) -un algoritmo con los factores de edad, presión arterial y colesterol entre otros- sigue siendo un modelo muy usado de predicción. “Si conoces tus cifras básicas, puedes correr un estimado personal en línea y llevarlo a tu médico”, dice el médico Michael Steinman, también profesor asistente de medicina en la Universidad de California en San Francisco.

Nueva regla: amplía la ecuación. Investigaciones recientes sugieren que el CCF tiene sus limitaciones: no considera la historia familiar, el estilo de vida y el IMC. Y según una investigación publicada en el BMC Medicine, aproximadamente un tercio de los males cardiacos suceden en personas calificadas en bajo riesgo por los modelos comunes de predicción. Más aún, ten cuidado con el modelo de Framingham que usas. Hay una versión compleja con base en ecuaciones y otra más simple con base en puntos. En un estudio, el doctor Steinman y sus colegas descubrieron que la segunda versión es menos precisa: clasificó a 17 por ciento de hombres en categorías de tratamientos, que diferían de aquellos en los que habrían terminado si hubieran tomado la versión con base en ecuaciones. “Para quien está en un punto límite, esto puede hacer la diferencia en qué tan agresivo será su tratamiento”, explica el Steinman.

Punto de inicio: entrena por intervalos

Nadar, correr, la bicicleta: todos son estupendos para tu corazón. Y añadir periodos de gran esfuerzo de bombeo en tu rutina de cardio (entrenamiento de intervalos, en el cual alcanzas 90 por ciento más de tu máxima frecuencia cardiaca), mejora la eficiencia de tu corazón. “Haces que las mitocondrias celulares trabajen y se adapten a un mayor nivel”, dice el doctor Conrad Earnest, director de Biología del Ejercicio del Centro de Investigación Biomédica Pennington, en Baton Rouge, Luisiana, Estados Unidos. Los intervalos impulsan el volumen de sangre por latido tanto como su eficiencia, que se mide por su consumo máximo de oxígeno o VO2 max. El impacto es enorme: luego de entrenar con intervalos, los participantes de un estudio publicado en International Journal of Sports Medicine vieron una mejoría promedio de 23 por ciento en su volumen por latido y 17 por ciento más de VO2 max.

Nueva regla: tírale al peso también. Según un estudio del Journal of Strength and Conditioning Research, levantar pesas puede elevar la circulación en tus extremidades, lo que aligera la carga del corazón. El estudio también encontró que el descenso de tu presión arterial luego del ejercicio, tiende a ser más duradero con las pesas que con el ejercicio aeróbico. Prueba un entrenamiento en circuito con las pesas, alternando diferentes grupos musculares con mínimo descanso entre ellos.

Punto de inicio: colesterol vs. fibra

Avena y cebada son fuentes ricas en fibra soluble, que ayuda a reducir el colesterolLDL. Los betaglucanos de la avena y la cebada logran esto al prevenir su absorción al torrente sanguíneo.

Nueva regla: añade jitomates. Sírvete un vaso de jugo de jitomate diario; es rico en licopenos, nutriente que puede cortar la producción corporal de colesterol LDL. De acuerdo a un estudio en el British Journal of Nutrition, la gente que tomó vaso y medio de jugo de jitomate y dos cucharadas de catsup cada día durante tres semanas obtuvieron una reducción promedio de 8.5 por ciento en sus niveles de LDL en la sangre.

Punto de inicio: vigila el estrés

Tu trabajo de 60 horas semanales puede mandarte a la sala de emergencias. En un estudio de la revista Stress, los investigadores midieron los niveles de cortisol, la hormona del estrés, en muestras de cabello de 56 hombres hospitalizados por ataques cardiacos y de otros 56 por otros padecimientos. Por tres meses antes de la prueba, los niveles de las víctimas de infarto fueron un tercio más altos a los del grupo de control. “Es un mundo de mucho estrés”, dice el médico John Ratey, profesor clínico asociado de siquiatría en la escuela de medicina de Harvard. “La gente está dispuesta a asumirlo como nunca antes”.

Nueva regla: evita la tristeza. El estrés puede matarte, pero también la depresión. Tras estudiar gemelos con predisposición genética a la depresión y males cardiacos, los investigadores de la Universidad de Washington en San Luis concluyeron que la depresión -pasada o presente- eleva el riesgo de enfermedades del corazón más que los factores ambientales o genéticos. “El mayor riesgo puede venir de la inflamación que causan ciertos problemas de salud mental”, dice el médico Prediman K. Shah, del Centro Médico Cedars-Sinai.

 

Punto de inicio: hazte una prueba de sangre

Para quien tiene riesgo de enfermedades cardiacas, las estatinas reducen 30 por ciento la probabilidad de infarto, según el British Medical Journal. El truco es saber cuándo comenzar a tomarlas. Muchos doctores usan una prueba de sangre que mide la proteína C reactiva (PCR), un marcador inflamatorio indispensable para tomar la decisión final. Tu cuerpo produce más PCR cuando hay inflamación, que puede ser causada por la acumulación de colesterol en tus arterías.

Nueva regla: hazte una exploración computarizada. Un estudio de 2010 de su coautoría muestra que, si estás en tus límites de LDL y tienes un elevado PCR, debes considerar, bueno, “otra” confirmación: una tomografía computarizada (TC). Esta prueba puede quitar dudas al diagnosticar arteriosclerosis, permitiendo a tu médico ver de primera mano si la constricción arterial es un problema. El estudio concluye que muchos pacientes bajo prescripción de estatinas a causa de su elevado PCR, podrían no haberlas necesitado después de todo.

¿Qué dice tu corazón?

Aprende a interpretar los telegramas ocasionales del corazón.

Dolor agudo del pecho No debe ser ignorado, pro no necesariamente se trata de un infarto. Podría ser pericarditis, una inflamación de la capa externa del corazón. “La pericarditis no requiere cuidados inmediatos”, dice el doctor Medí Razavi, cardiólogo del Instituto del corazón en Texas. Pero consulta siempre a tu médico.

Presión que empeora con el esfuerzo Probablemente sea angina, causada por un bloqueo arterial mo-derado, dice el doctor Razavi. Los beta bloqueadores pueden disminuir tu ritmo cardiaco y reducir su necesidad de oxígeno para ayudar a prevenir la angina. Una angioplastia también puede requerirse para tratar el bloqueo.

Dolor de quijada Este es un signo menos común del infarto. “Hay casos horribles de personas que fueron al dentista cuando en realidad tenían un ataque el corazón”, comenta el Dr. Razavi. Aunque bien pueda ser la articulación de tu mandíbula inflamada, pide a un médico de emergencias que te revise, sólo para estar del todo seguro.

Presión intensa repentina Esto puede ser un ataque cardiaco completo. Difiere de la angina en que la presión se siente significativamente más intensa, según Razavi. Y suele acompañarse de otros síntomas, como sudoración y náuseas. Pide una ambulancia lo más pronto posible.

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