Damnificados del terremoto que asoló parte de Haití en enero de 2010 y que dejó unos 300.000 muertos denunciaron hoy la situación «crítica» por la que atraviesan en los campamentos, mientras se preparan, en medio de total escasez, para hacer frente a la temporada de lluvias.
Cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) señalan que 62.000 personas siguen viviendo en 37 campamentos, tras más de seis años del terremoto. Continuar




