Nunca fue tan divertido ver a un lanzador esperar que el bateador llegue al plato.
El dominicano Bartolo Colón se pasa despreocupadamente la pelota una y otra vez de la mano con que lanza a la del guante negro, mientras el siguiente joven bateador _que bien podría ser 20 años más joven_ camina hacia la caja decidido a hacerle daño bajo la mirada de 40,000 espectadores. Continuar




