Asesinato, extorsión, tráfico de drogas y de personas, control territorial y «protección», en medio de una estética de cuerpos tatuados, pertenencia hasta la muerte, cultura carcelaria y el calor agobiante de Centroamérica.
Así es el día a día de las maras, las temibles organizaciones criminales distribuidas principalmente en Guatemala, El Salvador y Honduras, pero cuyas ramificaciones se han extendido en toda Sudamérica y los Estados Unidos dejando un rastro de muerto.
Entre éstas, la Mara Salvatrucha, o MS-13 (nombre formado por las dos iniciales más el número que haría referencia al lugar de la letra «m» de Mara en el alfabeto), es quizás la más famosa y legendaria y tiene su base justamente en esos tres países, el también llamado Triángulo del Norte, uno de los lugares más peligrosos del planeta sin contar a los países en guerra.
Su larga historia se remonta a la década de 1980 y las calles de Los Ángeles, Estados Unidos, que de repente comenzaron a recibir un intenso flujo migratorio desde El Salvador,entonces envuelto en una larga y cruenta guerra civil. Continuar



