Mientras Hermine avanzaba por la costa Este de Estados Unidos, los científicos desplegaron varios drones submarinos que, según afirman, les ayudarán a entender mejor qué sostiene y fortalece a los huracanes y tormentas tropicales y, en última instancia, a proteger a las personas y sus propiedades.
Los dispositivos oceánicos parecen torpedos amarillos con alas. Se lanzan a unos 160 kilómetros (100 millas) de la costa, en la plataforma continental, donde hay una profundidad de entre 30 y 90 metros (de 100 a 300 pies), y miden la temperatura del agua, la salinidad y la densidad antes, durante e incluso después del paso de la tormenta. Continuar




