La oposición insiste en que la salida temporal del poder de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, que vota este miércoles el Senado y se da por segura, significará una nueva era para Brasil. Los adversarios de Rousseff aseguran que significará un borrón y cuenta nueva respecto a la recesión económica, los escándalos de corrupción y el descontento social. Pero el Congreso que tiene en sus manos el destino de este país no es un ejemplo de casi nada. Casi el 54% de los diputados y el 60% de los senadores brasileños tienen o han tenido cuentas pendientes con la Justicia. Continuar
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El 60% de los senadores que juzgan a Rousseff tiene casos pendiente con la justicia.
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