Para Isabel Solá, monja española asesinada el pasado martes, Haití era su casa; su lugar de encuentro con Dios. Mañana, será enterrada en esta tierra a la que llegó en el año 2008.
Sor Isabel, religiosa de la Congregación Jesús y María, vivió de cerca la pobreza de este pueblo. Perdió grandes amigos en el terremoto de 2010, caminó por los escombros, y cuando las edificaciones en Haití eran solo pedazos concentró sus esfuerzos en abrir un centro médico para tratar a personas que perdieron sus extremidades durante la catástrofe. Continuar



