Nevest Coleman fue condenado y sentenciado a cadena perpetua por la violación y el asesinato de una joven de 20 años en 1994. Gracias a pruebas de ADN se demostró su inocencia, recuperó su libertad y regresó a su antiguo empleo en los White Sox. «El pasado es el pasado. No hay más enojo y frustración», dijo. Continuar
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Estuvo 23 años en prisión por un crimen que no cometió y ahora regresa a trabajar a las Grandes Ligas
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