La convención del partido Republicano abrió este lunes bajo una ruidosa y furiosa revuelta de delegados opuestos a Donald Trump, opacando las ilusiones del magnate de alcanzar una tranquila consagración a la candidatura presidencial.
Prueba de las aún latentes divisiones en el seno del partido republicano, un escandaloso intercambio paralizó por largos minutos los debates en la Quicken Loans Arena, donde se reunían cerca de 2.500 delegados provenientes de 50 estados.
El explosivo magnate inmobiliario espera unificar el partido Republicano luego de meses de peleas intestinas, pero las escenas en Cleveland prometen de todo menos armonía.
Los delegados antiTrump, furiosos contra un candidato que ha llamado racistas a los inmigrantes mexicanos y promete vetar la entrada al país a los musulmanes, estallaron de rabia contra los procedimientos que les negaron una oportunidad para expresar su descontento. Continuar




