Por falta de un buen alumbrado eléctrico, amplias zonas de los barrios pobres de la capital se convierten, de noche, en verdaderas “bocas de lobos”, donde el peligro acecha a cualquiera que ande por ellas a esas horas.
Los riesgos de que atraquen o maten a un ciudadano o que el transeúnte caiga en un hoyo o tropiece con algo o lo atropelle un motorista o un carro están siempre presentes en estas oscuras zonas, y es por eso que abundan las protestas barriales en las que se exige iluminación y más protección ciudadana. Continuar




