«Hola, me llamo Forrest, Forrest Gump. ¿Quiere un bombón?» (Forrest Gump, 1994)
El entrañable personaje intepretado por Tom Hanks increpaba de ese modo a las personas que se sentaban con él a esperar el autobús, para acto seguido contarles parte de su historia. La mayoría de ellas no le creía, o directamente no le hacía mucho caso, pero la frase no dejaba de ser una estupenda carta de presentación, dados su inocencia y encanto, para el protagonista del multipremiado filme de Robert Zemeckis. Continuar




