“No tuve suerte. Era la primera vez que veía la nieve, y después de tres días de dormir bajo esta quedé gravemente enfermo. Gracias a la organización Médicos Sin Fronteras pude ir a un hospital, pero apenas mejoré un poco volví a la calle. Así es en Francia”, según Daouda, un joven de 16 años de Guinea.
Esta es la situación de más de 200 niños que duermen en las calles de París cada noche. “Como una lotería: el trato arbitrario que reciben los niños migrantes no acompañados en París”, es el título del informe de Human Rights Watch que muestra las tácticas que utilizan las autoridades francesas para no reconocer a estos jóvenes como menores de edad. Estadísticas del Ayuntamiento de París muestran que cerca de 6.700 presuntos menores acudieron al Dispositivo de Evaluación de Menores Migrantes No Acompañados (DEMIE) en 2017, y casi el 45% fue rechazado, algunas veces con un simple no verbal. Sin más explicación.




