El tránsito de vehículos colapsó en el Gran Santo Domingo, provocando millonarias pérdidas económicas a los sectores productivos y desesperación, angustia, rabia e impotencia a la ciudadanía. A cualquier hora del día o la noche, las calles del Distrito Nacional y la Provincia Santo Domingo son un pandemonio que provoca que las personas lleguen irritadas al trabajo, la casa y los centros de estudios.
Múltiples causas provocan ese grave problema que parece tener con las manos atadas a las autoridades municipales y el Gobierno, entre las que se destacan la ausencia de un eficiente sistema de transporte público.
Las importación masiva de vehículos para los ciudadanos que se niegan a usar el caótico transporte de pasajeros ha sido la solución inevitable, habiendo hogares con tres y cuatro vehículos que salen a las calles al mismo tiempo. Continuar




