La atacante de la selección nacional de voleibol, Gina Mambrú, no pensaba a los 13 años de edad que llegaría al estrellato y que iba a ser la atracción de un pueblo que hoy disfruta de sus habilidades, destreza y nivel en la cancha.
Mambrú, que en su niñez se dedicaba al baile clásico, hoy es una excelente rematadora que pone a vibrar a los fanáticos con sus grandes habilidades y fuertes remates que la ubican entre las mejores del país y del mundo.




