Acabas de llegar a casa después de ocho horas frente al ordenador y de cuarenta y cinco minutos de gymkhana entre el pasillo de las verduras y el de los lácteos. Guardas los salteados en el congelador, recambias el papel higiénico y metes una taza con agua en el microondas. Té con leche. Recuerdas que a las 20.00 comienza la clase de SoulCycle y a las 20.30 la de G.A.P. Podrías ir. Deberías ir. En menos de un mes se inaugura la temporada de bikinis y tu idea para lucir un cuerpo liso, terso y moldeado consiste en alquilar un neopreno en la escuela de vela de la playa. Podrías ir. Deberías ir. Pero el ruido de la lluvia es de metal y el contador del microondas ya ha sonado. Continuar




