En los hospitales, en la mayoría de los casos, sientan al paciente en una silla o lo acuestan en una camilla de traslado, donde permanece entre cinco y siete días en espera de que se desocupe una cama de internamiento para ser ingresado.
En esa espera, unos se sanan y se van a la casa y otros pierden la vida. Para médicos, residentes, camilleros, enfermeras, seguridad y otros que intervienen en el área, es la rutina. Continuar




