Quizás la razón por la que los policías de este país sobreviven con el “sueldo cebolla” que reciben, es por la habilidad, como la gran mayoría de los dominicanos, de “buscársela” haciendo otras labores.
Muchos se dedican al concho, son vendedores informales o prestan algún servicio en empresas formales. Sin embargo, a raíz de la nueva Ley Orgánica de la Policía Nacional 590-16, estas actividades están prohibidas y calificadas como faltas muy graves, que se castigan con suspensión de sueldo de hasta 90 días o con destitución.




