Este mundo –o mejor dicho este fin de mundo–; este país donde la aurora tiene geranios en las manos y que mira de cerca la luz de las estrellas; este país aparte de niños sin escuela y gente que muere en los caminos sin atención médica; esta república inasequible, sin gobierno, sin dolientes, envuelta en la magia de la brisa y hechizada por la terca neblina de diciembre; este universo escrito en ningún libro, donde el tiempo se detuvo, y una mujer llamada Gela dice que cree en el futuro y lucha cada día por hacerlo llegar… se llama El Gramazo y está olvidado a 1,100 metros de altura sobre el nivel del mar, en la zona montañosa de Padre Las Casas. Continuar
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Una escuela llamada vergüenza nacional
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