Alguna vez fueron emprendedores en una Rusia que apenas tomaba forma. Los líderes de las provincias los elogiaban y ellos tenían muchas ganas de expandir su empresa, que habían creado a partir de fábricas abandonadas de la era soviética.
Pero después, Irina e Igor Bitkov cayeron en desgracia.
Se mudaron a Guatemala, confiados de haber encontrado un lugar seguro. Pero no duró. Se vieron atrapados en la ola anticorrupción que se expande por el país y están acusados de usar documentos falsos para adquirir la nacionalidad.
Ahora están a la espera de la decisión de un sistema de justicia casi tan impenetrable como el del país del que huyeron.
La pareja se describe como víctima de un plan para castigarlos por negarse a mezclar política y negocio. Como muchos que fundaron empresas y entraron en conflicto con el gobierno del presidente Vladimir Putin, los Bitkov dicen que se sintieron impotentes cuando el Estado se quedó con su empresa. Mas Detalles




