El Gobierno estadounidense admitió hoy que pudo haber dado la nacionalidad a más de 850 inmigrantes procedentes de países objeto de vigilancia especial por suponer problemas para la seguridad nacional o que debían ser deportados.
La Inspección General del Departamento de Seguridad Nacional informó en un comunicado de que se le otorgó por error la nacionalidad a al menos a 858 personas de los llamados «países de interés especial» o de otros en los que es habitual la falsificación de documentos, que estaban pendientes de deportación o que reingresaron al país con otro nombre tras ser expulsados. Continuar




