Como si se los hubiera tragado la tierra, como si sus nombres se hubieran perdido en la neblina de la impunidad. Las víctimas de desapariciones forzadas, que alguna vez fueron borradas físicamente durante algún régimen autoritario, permanecen en el recuerdo de quienes, después de años, elevan un clamor de justicia social.
El Museo Memoria de la Resistencia y los familiares no se conforman y paso tras paso, año tras año, en las calles de la Zona Colonial, le dicen al Estado Dominicano que siguen indignados y que esperan una razón que explique la ausencia de sus seres queridos. Continuar




